Las Gotas. Ricardo Cie
Llevas el luto terriblemente mal, mami. Terriblemente mal. Me recuerdas aquel texto de las gotas de Cortázar. “Mira, es terrible como llueve, llueve todo el tiempo. Afuera tupido y gris…” Llueves todo el tiempo. No sé cómo decirte que así no es. Que no está bien. Y creo que lo entiendo todo, la cantidad de años juntos, que el apartamento, esa pajarera valenciana, allá montada en un piso 16 se te viene encima lleno de recuerdos, de las fotos que tomó, los aparatos que compró, las cámaras, el proyector, hasta la pistola que decía él que no sabía “si tenía hueco” porque ni una vez la disparó. También te rodean, lo sé, la pared, la lámpara, el zócalo, la repisa, el enchufe, la cocina que reparó. Porque, coño, no llamaba a un técnico ni de casualidad. Todo era susceptible de arreglarlo él. Lo reparó todo. Y lo dejó de reparar todo cuando el cuerpo le fue fallando pero igual no quería llamar a nadie porque no hacían nada bien y se fueron quedando las cosas así, con costras, goteando. Y...